«Los profesores del AISB somos niños grandes, con todo lo que ello comporta: tenemos muchísima vitalidad, nos ilusionamos con cada proyecto, trasmitimos pasión en cada clase, no escatimamos esfuerzos en cada actividad… y todo ello siempre esperando sonrisa, felicidad, un abrazo y un aprendizaje en cada alumno.

La internacionalidad de cada compañero (no sólo los que son extranjeros, sino también los que han viajado mucho) hace que se abra la mente y se aprendan otras formas de pensar y de sentir.

El ambiente de trabajo es muy positivo: hay mucha risa, mucha complicidad, mucho sentimiento, mucha empatía… En gran parte es porque hacemos lo que nos gusta y nos gusta lo que hacemos.»

 

25 / 01 / 18